Saltear al contenido principal
La Rebeldía De Ser Tú

La rebeldía de ser tú

Si te preguntan ‘¿Quién eres?’, seguramente lo primero que contestarías, de forma casi natural, sería tu nombre. Empezando así ya por la primera cosa que no elegiste y que no eres.

Tampoco eres tu profesión, aún menos si tampoco la elegiste. Ni eres quien te han dicho o has oído que dicen que eres. Ni lo que has terminado creyendo que eres capaz o incapaz de hacer. No eres tu mochila de patrones heredados ni las cargas que otros volcaron en ti. Tampoco eres las que tú has ido coleccionando ni las etiquetas con las que, entre todos, habéis decorado tu frente.

Tú, tu ser verdadero, es la persona que hay detrás de todo eso. Eres quien puede cambiarlo para dejarse ser. Porque detrás del ruido, de todas las voces externas e internas, si buscas, te encuentras. Si miras, de verdad, sabes quién eres.

No te vistas con excusas ni te calces con tus miedos aprendidos. Sal desnud@ hasta que confecciones tus propios trajes a medida, en los que el miedo se convierte en puntadas de aprendizaje y los patrones, en vez de formas con las que excusarse, se vuelven retos que conquistar.

Escucha al mundo, pero no hagas tuyo nada en lo que no crees.

Abraza el vértigo. Y disfrútalo. Lánzate sin miedo a por lo que quieres y sabes que te aportará plenitud. A veces te vas a caer, pero nunca el abismo será tan grande como parecía. Nunca morirás en el intento.

Apuesta sin ciencia cierta. Aunque a veces pierdas.

Quédate con las personas que hacen tu vida más plena y arriésgate a todo por mantenerlas cerca. Aléjate de los farsantes y de los que restan. No dejes que te metan en jaulas, ni que nadie te intente convencer de lo bien que se vive en la pecera. Lánzate al mar y haz que los depredadores admiren tu valor.

Date la oportunidad de vivir con la suerte en los talones, que solo persigue a quien está dispuesto a andar sin cadenas.

No te dejes condicionar por los plazos establecidos. Nunca andas demasiado rápido o demasiado lento si estás en el camino que quieres andar. Solo ve al ritmo que pida tu cuerpo en cada momento. No permitas que nada ni nadie te frene ni tire de ti.

No te conformes, no estés por estar. En ningún sitio. No comulgues con rutinas en las que no crees ni desconfíes de lo lejos que puedes llegar.

Rebélate contra los miedos a lo que pueda salir mal. Si quieres algo de verdad, solo pregúntate qué pasaría si saliese bien. Cuando la respuesta te apasiona, no hay pregunta más poderosa que ¿y si sí?

Sal al mundo y cuéntale quién eres. Cuéntatelo. Permítete ser. Con todas las consecuencias.

Ama sin miedo y sin excusas. Sin mentiras ni corazas. Deja que te amen. Disfruta de la química y la complicidad. Del amor y del sexo, exactamente como tú quieras disfrutarlo, en toda su magnitud y con toda libertad. No te acuestes con prejuicios ni exigencias, ni te cubras con sábanas impregnadas del pudor de otros.

No te vendas a tiempo completo a nadie. Ni a familia, ni a amigos, ni a parejas, ni a amantes. Tampoco a tus hijos. Mucho menos a empresas. Reserva momentos para ser solo contigo. No asumas relaciones de las que pendan obligaciones o prohibiciones. Que no te vendan –y no compres- cuentos y convenciones sociales; nunca tienes que hacer nada que no quieres. Ni dejar de hacerlo si sí.

Rebélate contra todo aquello que, desde fuera y desde dentro, te impide ser. Cuéntate quién eres y vívelo. Disfruta de la rebeldía, de la valentía de ser tú.

Esta entrada tiene 4 comentarios
  1. Muchas gracias por compartir esa experiencia, curioso es que cualquier ser humano que lea esas palabras no puede no estar de acuerdo.

  2. Absolutamente precioso, profundo y lleno de empuje y coraje. Un detonante a la personalidad propia, muchas veces oculta, enmascarada por la presión social y los patrones no escritos. Cuando la única forma de hallar la paz interior y la felicidad plena, es dejar a tu ser florecer y expandirse.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba