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Cuando nació la idea de este blog, era gracioso imaginarse a alguien que lo gritaba mientras corría despavorido. Es a lo que suena a priori, lo sé. Sin embargo, siempre supe que Vamos a Morir era el nombre y no otro. Porque no pretende ser un recordatorio agorero, ni hace falta salir corriendo. Es un nombre que no quiere llevar a pensar en el final, si no en el camino. Ya después de tener el nombre decidido (y antes de descartarlo y rescatarlo una y mil veces), me encontré con la frase que explicaba a la perfección el sentido de este blog.

Todos tenemos dos vidas. La segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una.

Dicen que es de Confucio, quizá no. Pero ¡equilicuá! Vamos a Morir era ese darse cuenta. Era la chispa para empezar esa segunda vida. Vamos a Morir es un aviso en positivo de que, precisamente por eso, merece la pena Vivir plenamente.

Es mucho el ruido que nos impide experimentar esa plenitud. La educación recibida de generación en generación, las convenciones sociales, lo estipulado sobre el bien y el mal, lo conveniente y lo inconveniente, las opiniones de los demás y nuestros propios miedos y fantasmas, creados por todo lo anterior sumado a nuestras experiencias. Todo ese conglomerado nos recluta, tantas veces, en situaciones que nos hacen infelices, solo porque no nos atrevemos a romper con ellas y salir corriendo (ahora sí) para buscar la nuestra plenitud. El primer reto es aceptar que esa plenitud, la felicidad, no es un estado al que se llegue con una serie de condiciones universales. Para cada cual se viste con un traje y cualquier esfuerzo de marcar un camino o definirla, sería en vano. Además de una soberana estupidez.

Queda lejos de esta casa la autoayuda o el intento de ayudar a buscar la plenitud a través de consignas positivistas de esas que llenan los muros virtuales y que al final han encontrado ahí su único ecosistema de supervivencia, porque el mundo real les pilla demasiado a desmano. Esta especie de bar improvisado en ninguna esquina no es sino un humilde intento de compartir experiencias, reflexiones y emociones, de cuestionar lo de fuera y, sobre todo, lo que vivimos de puertas para adentro. Un punto de encuentro para quienes buscan ensanchar las emociones, Vivir más, Sentir más, Ser más, Aportar más, y puedan encontrar escondido entre palabras algo que les haga sentirse menos solos, menos locos, en esa búsqueda.

Este blog es quien lo escribe y quienes podrían haberlo escrito. Es la casa de quienes encontramos en las palabras una forma de contribuir en la búsqueda de la plenitud.

Bellotas-vamos-a-morir

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